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Son las tres de la ma\u00f1ana, hora que se convirti\u00f3 tras varios a\u00f1os de experiencia en mi favorita de la jornada laboral. El silencio de la ciudad, sumado al suave rumor de los ventiladores de mi computadora se convierten en tremendos alicientes de la creatividad y la productividad. No suenan tel\u00e9fonos, ning\u00fan carro pita como si fuera el fin del mundo, todos los p\u00e1jaros, perros, humanos y dem\u00e1s entes ruidosos duermen apaciblemente mientras la eterna taza gigante de tinto permanece a mi lado. Rebosante de felicidad, ya que despu\u00e9s de muchos tires y aflojes, de visitas y llamadas, de discusiones y rega\u00f1os, por fin, estoy terminando el arte final de mi mejor cliente, para quien el Guernica de Picasso\u00a0 es un cuadro \u201cdemasiado gris\u201d y la Mona Lisa es \u201cmuy plana\u201d; Para quien las obras de Kandinsky resultan ser \u201ctriangulitos desordenados\u201d, la escuela de Bauhaus le parece \u201cmuy floja\u201d y los brillos, sombras y texturas del dise\u00f1o Web 2.0 le parecen \u201cmuy ochenteros\u201d, en fin, el arte final para el cliente m\u00e1s exigente que he tenido en mi carrera, quien me ha advertido que si no tiene el trabajo en su bandeja de entrada a primera hora de la ma\u00f1ana ser\u00e1 p\u00fablicamente despedido, humillado y castigado con pescozones y cachetadas delante de toda la junta directiva de la empresa.\u00a0 S\u00f3lo me queda adjuntar el archivo en el mensaje y enviar el correo electr\u00f3nico que dar\u00e1 fin a otro d\u00eda satisfactorio.<\/p>\n
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Justo cuando me dispongo a enviar el correo noto algo extra\u00f1o, todos los iconos de mensajer\u00eda instant\u00e1nea aparecen grises, con cara de dormidos y el icono de conexi\u00f3n de red aparece desconectado. Al agacharme para ver debajo del escritorio descubro con horror que mi cablem\u00f3dem, ese aparato negro y m\u00e1gico, que deber\u00eda estar lleno de luces verdes parpadeantes como \u00e1rbol de navidad abstracto, s\u00f3lo tiene una l\u00e1nguida luz que parpadea lentamente, como si estuviera acongojado por algo (\u00bfAlg\u00fan kilobyte ingrato que lo dej\u00f3 plantado?). Sin ninguna otra alternativa, y a fin de evitar bofetadas y pellizcos innecesarios tomo el tel\u00e9fono y me dispongo a llamar a mi ISP (proveedor de servicio de Internet por sus siglas en ingl\u00e9s) para que solucionen mi dilema.<\/p>\n
De inmediato escucho un estridente y saturado reggaet\u00f3n, o al menos eso parece ser. Jam\u00e1s he entendido porqu\u00e9 las empresas usan m\u00fasica en sus l\u00edneas telef\u00f3nicas, teniendo en cuenta que los mini-auriculares de baja calidad de los tel\u00e9fonos modernos ni siquiera pueden transmitir claramente la voz humana, mucho menos m\u00fasica y much\u00edsimo menos ese batifondo repetitivo, cacof\u00f3nico y ordinario llamado reggaet\u00f3n.<\/p>\n
Tras escuchar lo que parec\u00eda ser el primer verso y el coro de la canci\u00f3n escucho una voz masculina con una alegr\u00eda artificial, exagerada, como de pastor de iglesia de garaje:<\/p>\n
Tal vez en otro momento, con unos (muchos) tragos en la cabeza estar\u00eda yo dispuesto a escuchar con paciencia unos 10 segundos de una canci\u00f3n de esa cala\u00f1a, pero con la inminente primera hora de la ma\u00f1ana cada vez m\u00e1s cerca, el black-metalero que habita en mi coraz\u00f3n desde hace dos d\u00e9cadas empieza a crujir los dientes. Finalmente la tortura termina (o eso cre\u00ed en ese momento) y escucho la voz rob\u00f3tica femenina con el men\u00fa de opciones:<\/p>\n
Y de nuevo la andanada de vulgaridades de Yorbl\u00e9itor acomete contra mis o\u00eddos, aunque esta vez a un volumen m\u00e1s bajo. De nuevo la voz alegroide masculina me informa que ahora dispongo de un nuevo servicio llamado \u201ctelevisi\u00f3n 2.0\u201d el cual consiste en un aparato que instalan encima de mi receptor de TV tradicional y con el que adem\u00e1s de ver televisi\u00f3n convencional puedo ahora tener un flamante control remoto adicional que me permite\u2026 Cambiar los canales. Ah, y escuchar m\u00fasica a trav\u00e9s de mi televisor, lo cual me parece a\u00fan m\u00e1s absurdo que escuchar m\u00fasica a trav\u00e9s del tel\u00e9fono. Tras seis o siete silencios que interpreto como pausas entre canci\u00f3n y canci\u00f3n, ya que todas suenan exactamente igual, me saluda una especie de ente de dos cabezas, un yin y yang del servicio al cliente. Una de las cabezas habla con la voz femenina rob\u00f3tica y otra voz, de hombre, con la m\u00e1s genuina versi\u00f3n del lunfardo criollo:<\/p>\n
Teniendo en cuenta que ya he perdido m\u00e1s de media hora esperando y que de todas maneras lo \u00fanico que necesito son unos minutos de conexi\u00f3n para poder enviar un correo electr\u00f3nico, guardo silencio esperando al operador, mientras el ataque (musical) de los s\u00edrial r\u00e9ipist contin\u00faa incesantemente. Pasados otros quince minutos, por fin escucho un ser humano, no una grabaci\u00f3n al otro lado de la l\u00ednea:<\/p>\n
Supongo que tendr\u00e9 que recibir por endoso las cachetadas y pescozones de mi cliente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
Son las tres de la ma\u00f1ana, hora que se convirti\u00f3 tras varios a\u00f1os de experiencia en mi favorita de la jornada laboral. El silencio de la ciudad, sumado al suave rumor de los ventiladores de mi computadora se convierten en tremendos alicientes de la creatividad y la productividad. No suenan tel\u00e9fonos, ning\u00fan carro pita como si fuera el fin del mundo, todos los p\u00e1jaros, perros, humanos y dem\u00e1s entes ruidosos duermen apaciblemente mientras la eterna taza gigante de tinto permanece a mi lado. Rebosante de felicidad, ya que despu\u00e9s de muchos tires y aflojes, de visitas y llamadas, de discusiones y rega\u00f1os, por fin, estoy terminando el arte final de mi mejor cliente…<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,7,14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140"}],"collection":[{"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=140"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":215,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140\/revisions\/215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lamochiladigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}