En el “año y pico” que llevo escribiendo la Mochila Digital pocos artículos han generado más comentarios que el que hice sobre Facebook. Hace 18 meses cuando escribí acerca de esta red social era aún un fenómeno reciente, pero en rápida expansión en nuestro país. Hoy en día, “el féisbuc” o “el carelibro” se convirtió en un punto de partida obligatorio para todo colombiano que tenga acceso a Internet, al punto tal que miramos con una mezcla de desdén y asombro a todo aquel que afirme no saber o no tener una cuenta en él y hay personas que “deliberadamente” deciden no usarlo como una muestra de “rebeldía” ante la avasalladora transformación que ha hecho este chismógrafo virtual de la vida diaria del internauta local. Personalmente encuentro esta expresión de rebeldía un tanto ingenua. No es como si alguien nos obligase a “tener un Facebook”, es simplemente un entretenimiento al que voluntariamente nos sometemos para enterarnos de forma más expedita de información innecesaria sobre las personas que nos rodean.
Como con cualquier lugar público, real o virtual, Facebook además ya empezó a mostrar signos de deterioro y desajuste debido al paso de millones de usuarios, entre ellos nosotros los colombianos. Se hace necesario entonces empezar a practicar ciertas normas y consejos para mantenerlo limpiecito y arregladito para todos. Por eso aquí continúo mi serie de consejos sobre urbanidad electrónica, esta vez, “Cómo comportarnos en nuestro querido libro de caras”.
# 1 -Facebook no es twitter, para eso existe Twitter
Para los que no lo conocen, Twitter es otro “animalito” más en el zoológico de las redes sociales. En él se puede escribir, generalmente desde teléfonos celulares, lo que uno está haciendo hasta en 140 caracteres, para que los amigos puedan enterarse de nuestras vidas en todo momento. Pero a raíz de la estrategia de Facebook para tratar de desbancar el cada vez más grande mercado de Twitter, ahora nos encontramos personajes que confunden la función de Facebook “¿Que estás pensando?” con esta función de Twitter y como consecuencia, las noticias de nuestro Cara de Libro se ven literalmente invadidas con las actualizaciones de estado de una sola persona, como si fuera nuestro único amigo en el mundo (virtual). Así que ya lo saben, si están ansiosos de estrenar su Blackberry, su Ay Phone o su SmartPhone en la Web, lo mejor es que abran una cuenta en Twitter.
# 2 –Lo único que se puede borrar de Facebook es la sonrisa de nuestra cara
Seguramente muchos de ustedes recuerdan aquel capítulo de Los Simpsons donde Homero obtiene una máquina del tiempo con la prevención de que cualquier cambio, por minúsculo que sea, puede traer consecuencias desastrosas en el futuro. Pues bien, con Facebook pasa algo similar, sólo que de manera instantánea y generalmente de forma tal que cuando queremos deshacer ese cambio, ya es demasiado tarde y nos vemos avocados a asumir las consecuencias de un inocente clic en un botón que sin nuestro conocimiento notificó a todo el mundo. Por eso, acciones como cambiar nuestro estatus de relación, edad, unirnos a un grupo de dudosa reputación o hacerse fanático de alguna causa que pueda levantar cejas entre nuestro círculo de amistades debe hacerse con prudencia. Sin embargo (y es aquí donde radica la mayor fuente de disgustos entre los usuarios de Facebook), no podemos controlar las actividades de nuestros familiares o amigos. En ese caso no hay solución alguna excepto cruzar los dedos y esperar que toda la gente que hemos agregado a nuestro Facebook compartan exactamente las mismas opiniones y gustos que nosotros y además estén enterados de la misma información que nosotros, porque de todos los lugares malos para mentir, Facebook es el peor.
# 3 -Es mejor aprender de privacidad que quedar privado
Internet produce un efecto muy interesante en la mentalidad colombiana. Durante décadas hemos fomentado nuestra fama de tener “malicia indígena” y “viveza”, pero pareciera que estos dos rasgos desaparecieran completamente de nuestra personalidad al momento de hacer clic en el icono de nuestro navegador. En Internet nos convertimos en seres cándidos, soñadores y con una fe absoluta y ciega en la bondad del ser humano. Y a nuestra inocencia se viene a sumar la verdadera malicia, en manos del equipo de desarrollo de Facebook que creó una de las más confusas y pobres interfaces de usuario en el área de privacidad, convirtiendo la tarea de vigilar quien puede ver nuestros datos personales en una labor más compleja que cuadrar la contabilidad e impuestos de una pirámide financiera. Y “para colmo de males” como dicen las señoras, desde octubre de 2007 Facebook permitió al “crawler” de Google (programa autónomo que recoge información de sitios Web) tener acceso a los datos de sus usuarios, de manera tal que miles de personas se han sorprendido cuando absolutamente toda su información personal aparece al alcance de todo el mundo con un simple clic. Este tema reviste una seriedad que muy pocos le quieren dar, pero es tan grave que se han reportado casos de secuestro donde los perpetradores utilizaron la información que encontraron en las redes sociales. Vale la pena que consideren por un minuto lo que puede pasar si su información privada cae en malas manos, y no me refiero a un(a) exnovia(o) sino a alguien con verdaderas malas intenciones. Por eso y a manera de servicio social les dejo este par de “tips” para que verifiquen el estado de su privacidad en “féisbuc”:
- Para impedir que su información en Facebook aparezca en Google:
- Después de ingresar con nombre y contraseña, ubicar el puntero del ratón en el enlace “Configuración” (arriba a la derecha) y seleccionar la opción privacidad
- Hacer clic en el enlace “Buscar”
- En el aparte donde dice “Contenido de los resultados de búsqueda” desactivar las casillas que se deseen para evitar que esta información esté accesible dentro de Facebook (usuarios que estén registrados en Facebook y hayan ingresado)
- En el aparte donde dice “Listado de búsqueda pública” desactivar la casilla para evitar que la información básica de usuario aparezca por fuera de Facebook (Google, Yahoo, MSN, etc.)
- Para impedir que su información personal esté al alcance de todo el mundo dentro de Facebook:
- Después de ingresar con nombre y contraseña, ubicar el puntero del ratón en el enlace “Configuración” (arriba a la derecha) y seleccionar la opción privacidad
- Hacer clic en el enlace “Perfil”
- En esta página se encuentran 16 temas dentro de 2 categorías (¿Ven ahora porqué hablo de la complejidad de vigilar nuestra privacidad?). Independientemente de los temas, para todos ellos aplican las mismas 5 opciones de configuración: “Mis redes y mis amigos”, “Sólo mis amigos”, “Amigos de mis amigos”, “Nadie” y “Personalizar”. Estas opciones nos permiten seleccionar quienes queremos que vean o no nuestra información. Sin importar la opción que seleccionemos hay que tener cuidado con lo que yo denomino “la trampa de Facebook”: La opción “mis redes”, que aplica tanto si escogemos “Mis redes y mis amigos” como si escogemos “Personalizar”. Cuando Facebook nos dice “mis redes” está hablando de todas las personas que estén inscritas a la misma red, tanto si las conocemos como si no. Un ejemplo para entender mejor este concepto: Si estamos inscritos en la red “Colombia” y seleccionamos la opción “mis redes y mis amigos” en cualquiera de los temas de privacidad, eso quiere decir que (al 28 de marzo) un millón ciento sesenta y seis mil cuatrocientas treinta y seis personas -además de mis amigos- van a tener acceso a esa información.
En resumen, la privacidad en Facebook es un asunto delicado, que requeriría por lo menos tres largos artículos para explicarla en su totalidad, pero es recomendable que vigilen quien está teniendo acceso a sus datos.
# 4 -No comentes sobre los demás lo que no te gusta que comenten de ti
La mayoría de los seres humanos nos desenvolvemos en tres círculos sociales: El familiar, el laboral y el personal. En cada uno de ellos tenemos roles diferentes que casi siempre asumimos sin dificultades, pero con claras diferencias. Generalmente no usamos el mismo tipo de chistes con nuestra suegra que con nuestros compañeros de oficina. Ciertas palabras de cariño sólo las tenemos con nuestra pareja y usamos otras completamente diferentes para referirnos a nuestros padres y de esta manera ajustamos inconscientemente nuestra personalidad de acuerdo a la situación. Dentro de las redes sociales estos límites de confianza se desdibujan, particularmente con nuestro círculo personal y olvidamos que nuestros amigos también ajustan su personalidad, y lo más importante de todo, su vocabulario, de acuerdo a la situación. Independientemente del nivel de confianza que tengamos con nuestro mejor amigo(a) de la universidad, debemos recordar en todo momento que cuando nos dirigimos a él/ella no se trata de una comunicación bidireccional y exclusiva, sino es un mensaje público en un entorno en donde confluyen nuestros tres círculos sociales. Por eso, ese chiste escatológico cargado de connotaciones sexuales o ese término vulgar y obsceno se convierten en una mala idea a la hora de expresar nuestra opinión en los canales públicos de Facebook como los comentarios en las fotos, actualizaciones de estado, etc. Por eso, antes de hacer un comentario sométanlo al “test de la abuelita”: “¿Le diría esto en persona a mi amigo sin ningún problema enfrente de su abuelita?”
# 5 -“Si quieres saber quien entró a tu perfil”… Te vas a quedar viendo un chispero
Algunos de ustedes ya deben saber que el nombre del fundador de Facebook es Mark Zuckerberg. Lo que probablemente pocos saben es cuando dinero ha hecho gracias a su invento. La revista Forbes, ubica al joven (tiene 24 años) Sr. Zuckerberg en el puesto # 321 entre las 400 personas más ricas del mundo, con un estimado neto de 1,500 millones de dólares. ¿De donde puede salir tanta plata? Se pueden estar preguntando en este momento, pues bien, aunque un gran porcentaje de ese capital procede de movimientos bursátiles (inversiones y compra de acciones en Facebook por parte de otras empresas como Microsoft), lo cierto es que esta compañía genera un ingreso estimado anual de 300 millones de dólares en publicidad. Sí, publicidad. Esos pequeños banners que discretamente salen a los lados de la página y que sólo notamos cuando uno de nuestros amigos se hace fan de algo o se une a algún grupo. ¿Y cómo puede pagar tanta plata la gente por algo tan sencillo como eso?, se preguntarán de nuevo. Simple, porque Facebook les ofrece algo que muchas otras compañías de publicidad en línea no pueden: Los gustos y preferencias de sus usuarios, suministrados con la mayor exactitud. Eso en términos de mercadeo representa, mucha, muchísima plata, toda suministrada por nosotros. En este punto les pregunto yo: ¿Si tuvieran una mina de oro así, se lo regalarían a sus suscriptores? Aparentemente millones de cándidos usuarios lo creen así, e ingenuamente se suscriben a cuanto grupo aparece donde prometen enterarlos sobre quién ha estado mirando o los eliminó de su perfil. Considero mi deber comunicarle a este nutrido grupo de internautas las siguientes trágicas verdades:
- El coco es un invento de los papás para hacer que los hijos se duerman temprano
- Si uno se traga un chicle no corre el riesgo de que se pegue a las tripas
- El Topo Gigio y la Rana René no son verdaderos animales que hablan, sino títeres
- Y la última y más importante: Facebook jamás le va a regalar la fuente de sus ingresos a los usuarios, por consiguiente, todos los grupos donde afirman que le van a enviar un correo electrónico con la lista de personas que lo han eliminado o visitado su perfil son falsos y su único objetivo es literalmente robar información, generar “clics” hacia sitios donde venden píldoras para alargar ciertas partes del cuerpo o cosas aún peores y plagar de spam a todos aquellos incautos que caen en esa trampa.
# 6 –No seas tan Aplicado, mira bien las aplicaciones que instalas
Hacia mediados de 2007 Facebook, lanzó una plataforma para que terceros desarrollaran aplicaciones que pudieran interactuar con su red social. Lo que parecía una excelente idea para extender sus capacidades se ha convertido lentamente en una caja de Pandora en donde desarrolladores oportunistas han creado herramientas de extracción de datos (data mining) a cambio de aplicaciones que hacen cosas variopintas como permitir a sus víctimas… perdón, usuarios responder tests sobre sus amigos, poner música en el perfil, reenviar spam… perdón, mensajes a través de una versión del muro que no difiere en nada del muro normal de facebook, participar en guerras virtuales de pandillas, convertirse en vampiros, hombres lobo, zombies, etc. Sin importar la recompensa que obtiene el usuario por este tipo de aplicaciones, lo que resulta verdaderamente molesto es el sistema de invitaciones forzadas que incorporan estas aplicaciones para que el usuario pueda ver los resultados de lo que prometen. Existen muchos ejemplos donde se tienta el natural impulso al chisme que tenemos usuarios de facebook, uno de ellos es el que publica una historia así “Fulano de tal ha respondido la siguiente pregunta: ‘¿Crees que Sutano es un drogadicto miserable que no puede ser dejado sólo en casa ajena por temor a que se robe todo?’”. Obviamente una pregunta controversial despierta nuestra curiosidad y nos incita a instalar la aplicación para ver que piensan de nosotros nuestros amigos, pero descubrimos con sorpresa que para poder ver la respuesta tenemos que invitarlos a todos a instalar la misma aplicación al menos al 80% de nuestros amigos, contribuyendo así a aumentar nuestra vulnerabilidad al spam.
# 7 – Yo quiero tener un millón de amigos y así hacerme más popular
Admitámoslo, todos tenemos la necesidad de sentirnos apreciados, de que alguien nos suba el ego de vez en cuando. Pero nuestra vida digital en la Web nos ofrece pocas oportunidades de cumplir esa necesidad. Entre las escasas alternativas disponibles para el internauta están hacer algún vídeo gracioso, salir escasa(o) de ropas en algunas fotos que “descuidadamente” se hacen públicas y la más simple de todas: Reclutar la mayor cantidad posible de amigos virtuales. Como si se tratara de una competencia política, muchas personas se convierten en lo que yo denomino “especuladores humanos”, y a pesar de que Facebook tiene un límite de hasta 5,000 amigos, hacen todo lo posible por llegar a esa meta, lo que irónicamente minimiza la posibilidad de tener algún contacto real con todo ese nutrido grupo, debido a la avalancha de boletines de noticias, mensajes, “toques”, invitaciones a causas, grupos, etc. Que invaden su página de inicio. En el fondo esta práctica no es tan mala, simplemente pienso que ese tipo de personas en la vida real debe ser muy, muy solitaria. Yo personalmente no agrego a nadie en Facebook con quien no haya interactuado al menos una vez en algún sitio diferente, real o virtual.
# 8 – Aprende la etiqueta de la etiqueta
Una poderosa herramienta social de la que Facebook fue pionero es la de etiquetar a nuestros amigos en las imágenes que subimos. De esta manera no sólo notificamos a los interesados de nuestras fotos, sino que además agregamos contenido tanto a nuestro perfil, como el de las personas etiquetadas (sin mencionar que esta es la principal manera de enterarnos en que anda nuestro círculo de amistades mediante el boletín de noticias). Gracias a la inventiva de los usuarios, las etiquetas han encontrado diversos usos que van desde enviar tarjetas virtuales de navidad, hasta felicitaciones del día de la mujer, de la madre, amor y amistad, etc.
Como toda herramienta, se le puede dar un buen o un mal uso, y uno de los más recientes y molestos es el de subir una foto de un performance donde salen muchas personas desnudas o fotos de los personajes de South Park o Los Simpsons o cualquier otra foto “graciosa” y etiquetar absolutamente a todos los amigos y conocidos para que se “diviertan” viéndose en este tipo de chistes flojos virtuales. No sé si será producto de un exceso de tiempo libre, o si de verdad los perpetradores de estas bromas de dudosa categoría realmente creen que es divertido. De lo que sí estoy seguro es que el próximo gracioso que me etiquete en son de broma se va a ganar que yo a su vez lo etiquete en una foto de alta definición del goatsee http://es.wikipedia.org/wiki/Goatse.cx y que me asegure de que todos sus amigos se enteren por el boletín de noticias.
#9 – A caballo regalado no se le mira el colmillo
Y para finalizar tan largo compendio, les dejo este consejo sobre otra de las prácticas que se ponen de moda cada vez que Facebook decide cambiar el diseño de su sitio Web: Quejarse, enviar mensajes de indignación, unirse a grupos de protesta, firmar peticiones virtuales, organizar protestas en la vida real, y cualquier otra medida que se les venga a la cabeza no servirá de nada. Facebook simplemente no va a escuchar las voces de protesta de sus usuarios, en primer lugar porque estos tarde o temprano terminarán acostumbrándose y en segundo lugar, porque estas modificaciones no obedecen estrictamente a mejorar la interfaz para nosotros, sino para las personas que pautan a través de este sitio Web (¿Si notaron en el último cambio la prominencia de las aplicaciones y las páginas de fans en el boletín de noticias?).
P.D. Para hacer este post me vi obligado a subir bajar, poner, borrar, cambiar, reversar, escribir, cortar y pegar cientos de cosas en mi Facebook. Pido disculpas a mis amigos virtuales en esta red si mi inusitado exceso de actividad los afectó de alguna manera.