Corría el año de 1986 y mi vida se repartía entre la bicicleta, las guerras de “totes”, las apabullantes horas de clase y la televisión. Cuando fuera grande quería ser conductor de tractomula porque me parecía de lo más emocionante estar manejando un aparato gigantesco de más de dos ejes a las dos de la mañana en la carretera que serpentea por el río Chicamocha. Mientras todos mis amigos querían ser futbolistas, médicos o actores, yo quería ser chofer. Claro que ese era el sueño oficial, porque en el fondo todos los que teníamos entre ocho y doce años nos encendíamos la imaginación con los personajes de la televisión. Superamigos, Thundercats, Manimal, Automan, hasta el que hoy en día es un borrachín que manejaba el auto fantástico nos parecía un héroe digno de ser emulado.
Pero si había unos personajes que atrofiaban (¿O estimulaban?) los juegos infantiles eran los Transformers: Aquellos robots extraterrestres que emitían un sonido muy particular al convertirse en una gran variedad de objetos de uso cotidiano. Recuerdo que por estudiar en la jornada de la tarde nunca los podía ver, así que entre varios compañeros de clase le pagamos a un amigo de otro colegio para que él grabara los capítulos en una vídeocasetera. Después de dos meses de interminable espera nos entregaron el cassette con los ocho capítulos y cuando llegamos a la casa del amigo rico que tenía Betamax nuestra sorpresa fue mayúscula al comprobar que nuestro tesoro de capítulos fue grabado en VHS, sistema completamente diferente que nos dañó nuestro entusiasmo y nos dividió en dos bandos, defensores y detractores de ambos formatos de vídeo. Sony proclamaba la calidad superior de la imagen y el sonido de Betamax mientras los demás fabricantes nos instaban a comprar VHS por su mayor disponibilidad y mejor precio en el mercado. Al final esa guerra la perdió el Betamax y los entusiastas del vídeo descansamos esperando que el nuevo y reluciente formato del láser-disc nos garantizara una eternidad de entretenimiento casero… Claro, hasta la llegada del DVD.
Corría el año de 2007. Acababa de salir del teatro donde estaban presentando Transformers: La versión épico-hollywoodesca de mis fantasías infantiles cuando escucho una conversación entre dos adolescentes: “Está muy buena, ahora hay que esperar a que salga en blu-ray”; “-¿En blu-ray?, ¡Será más bien en eichdi dividí (HD-DVD)!”. Recordé en ese momento una frase de un profesor de colegio que decía “El mundo no cambia nada, el que cambia es uno”, cuanta razón tenía ese hombre, y lo peor era que no hacíamos sino refutarle esa frase diciéndole que estábamos llegando al futuro, nada menos que al mismísimo siglo veintiuno.
Blu-ray es el más reciente formato de vídeo y datos de alta definición desarrollado principalmente por Sony. Su nombre deriva del característico color azul del láser que utiliza para la lectura/escritura de información. Por tener un diámetro de onda más angosto, este formato permite almacenar hasta 50 Gigabytes, ó 9 horas de vídeo de alta definición ó 23 horas de vídeo digital estándar. Conscientes de los errores cometidos en la década de los ochenta, Sony ha ampliado su estrategia para ganarse la suculenta porción del mercado óptico al implementar su formato no sólo en su línea de PCs Vaio y en sus reproductores de teatro en casa, sino además en su más reciente consola de videojuegos, la Playstation 3. Pero la batalla no se detiene aquí, esta vez el gigante de las comunicaciones se ha aliado con otros monstruos como Apple, Dell, HP, LG y Disney entre otros, para intentar aplastar la competencia e invadir todos los hogares con “pelíiiculaaas, prograaamas, jueeegooos” (al mejor tono de los vendedores piratas que se instalan a los alrededores del centro comercial Unilago en Bogotá.)
La pelea sin embargo, no será fácil ya que el Disco Versátil Digital de Alta Definición (HD-DVD por sus siglas en inglés), tiene también en su haber muchas ventajas, y una capacidad de almacenamiento de 30 Gigabytes, que aunque menor al de su contraparte, permite la reproducción de 5 horas de vídeo de alta definición o 13 de vídeo estándar. HD-DVD es básicamente la continuación del desarrollo del DVD y la razón por la que este formato puede dar la lucha contra blu-ray, es porque también está respaldado por mastodontes corporativos como Microsoft, quien lo adoptó como estándar para su consola XBOX 360, Intel, Sanyo, Toshiba y Canon entre otros.
Por supuesto, una guerra de formatos no sería tal si no abundaran las comparaciones entre uno y otro y aquí es donde se puede sentir un fuerte “Deja-Vú”: Blu-ray es un formato superior en cuanto a calidad de audio/vídeo y capacidad de almacenamiento; sin embargo, HD-DVD es un formato compatible con tecnologías anteriores (léase DVD/CD), más económico y libre de regiones (los DVD estaban divididos en 6 regiones mientras que el blu-ray está dividido en 3.) Sólo nos falta que alguien nos grabe la película de los Transformers en blu-ray y lleguemos a la casa del amigo a comprobar que el teatro en casa sólo soporta HD-DVD.
Lo malo de esta guerra es que mientras los pobres consumidores nos rompemos la cabeza pensando en cual formato elegir para sacar el oneroso crédito que nos permita comprar el televisor gigante y el teatro en casa, una nube negra (o más bien amarillo fluorescente por el color de estos nuevos discos) se cierne sobre blu-ray y HD-DVD: El Teradisc. Este formato, que aún se encuentra en su fase experimental está siendo desarrollado por Mempile, una empresa casi desconocida cuyos cuarteles generales se encuentran en Israel (tal vez el último país donde nos imaginaríamos que pudiera provenir un fabricante de entretenimiento digital). Como su nombre parcialmente lo indica, el Teradisc promete tener la capacidad de almacenamiento de un Terabyte, es decir 1,000 Gigabytes, es decir aproximadamente 711,000 diskettes de 1.44MB, lo que automáticamente convertiría los “nuevos” formatos de alta definición en “obsoletos”. Teniendo en cuenta que el Teradisc no estará comercialmente disponible hasta el 2010, sólo nos queda esperar para saber si las cuotas del crédito que estemos pagando en ese momento por el sistema de entretenimiento casero no sean perdidas por haber invertido en un formato “pasado de moda”.
Para más información:
Teradisc: http://www.mempile.com/tech.html (en inglés)