Si hay un lugar en Bogotá que pueda ser considerado la meca de los “gadgets”, el paraíso de los tecno-adictos, es el sector comprendido entre las calles 77 a 79 y las carreras 15 a 16. Aunque realmente son dos centros comerciales (Unilago y el Centro de Alta tecnología) este sector es más conocido como Unilago. Así como Bogotá tiene una zona colonial, una zona de bares, otra de oficinas y otra de hoteles, era casi como un mandato divino que hubiera un sitio donde los “nerds” pudiéramos concentrarnos y regocijarnos con nuestra versión en miniatura del “Sillicon Valley”. Pero unilago es un lugar muy particular; su infraestructura está en medio de dos extremos comerciales: Lo suficientemente informal para obedecer a las colombianísimas leyes de oferta y demanda del cada consumidor necesitado (léase regateo) y lo suficientemente formal para pasar como centro comercial. Por eso es muy fácil caer en esta maraña de clones, pantallas, memorias USB, DVDs, CDs, MP3s y toda suerte de objetos que se denominan con 3 ó más letras y que sólo los iniciados en la materia saben qué es y para que sirve. Por eso quiero dejarle esta guía a aquellos que su estudio o trabajo les demanda el consumo de tecnología. Para que compren en Unilago y no pierdan (tiempo y dinero) en el intento.
- Regla # 1. No lleve a sus papás: Y para el caso, tampoco a su jefe o cualquier otra persona que sea “tecnológicamente analfabeto”, recuerde que esta es una selva digital. Si lo ven andando con las gacelas, los leones digitales pueden sospechar. Si le resulta imprescindible ir acompañado con alguien de estas características (generalmente será porque su papá/mamá/jefe es el que va a poner la plata) trate diplomáticamente de notificarle que usted será el encargado de la “negociación”, preferiblemente que a una señal preconvenida como guiñar el ojo o rascarse una oreja, él o ella deberán sacar la billetera para pagar, ya que una pregunta como “¿Y con este computador si puedo navegar en Internet?” o “Y porque un ‘dividí’ es más caro que un ‘cidí’ si ambos son igualiticos?” puede dar al traste con su seriedad y apariencia de sabiduría en la materia
- Regla # 2. Aquel que le pregunte qué está buscando nunca va a tener lo que usted busca: No me pregunten porqué. Ha de ser una de esas leyes del orden de la naturaleza para que las cosas sigan su curso sin afectarnos a los mortales. Pero es cierto en el ciento por ciento de los casos, si alguien con cara de necesidad o de “aquí levanté lo de la rumba” le pregunta con tono amable “¿Qué necesita joven?, le tengo las memorias, los discos duros, forros, diskettes”, ese alguien jamás va a tener ni la más mínima idea de qué es lo que usted está buscando. Claro que no le van a decir, se limitarán a contestarle con un “no, se me acabaron hace un rato”
- Regla # 3. Un local bonito no significa un local bien surtido: Y bien bonitos que sí va a encontrar. Luces de neón, afiches de “lo último” en la moda digital, como los PC IBM, las cajas perfectamente alineadas de procesadores (aunque desocupadas porque se las regalaron en la bodega), la inefable mata de sábila colgada detrás de la puerta, el reggaetón sonando a todo volumen desde los 8.1 parlantes de un PC que le están armando a otro incauto (perdón, cliente) y una o dos lindas chicas atendiendo con desgano. Este es el típico local donde usted NO va a encontrar lo que necesita y si lo encuentra se lo van a cobrar al doble. En mis cientos de visitas a unilago, la experiencia me ha enseñado que el local polvoriento con un reguero de pedazos de computadores viejos sobre la vitrina es el sitio donde uno va a encontrar esa memoria que no se consigue en ninguna otra parte, o el mejor precio para ese disco duro que su computador le está pidiendo a gritos desde hace varios meses
- Regla # 4. (Aplica para a los hombres) cuidado con la belleza que entra por los ojos: Y no me refiero a la “belleza” de computador o de pantalla, hablo de la belleza humana que lo atiende en el local. Las hermosas niñas que abundan en estos locales son como las sirenas de la mitología griega que extraviaban a los marineros. Lo seducen con sus encantos, lo miman con sus halagos, lo hacen sentir el comprador más feliz. Pero cuando sale sintiéndose dichoso por la inversión, descubre que su mejor amigo pagó menos de la mitad por lo mismo. Recuerde que su ego puede no tener límites, pero su billetera sí.
- Regla # 5. No sea tímido(a), si lo escanean, ¡escanee!: Esta es una habilidad de ingeniería social que se debe adquirir para hacer compras provechosas. Por escanear, se entiende la astuta operación que los vendedores efectúan en cuestión de segundos para determinar su lugar de procedencia, situación socio-económica, conocimientos en tecnología, hábitos de compra y nivel de impulsividad de su bolsillo. ¡Atención a las señales!, mientras le describen los productos que tienen para la venta, una fugaz mirada de arriba a abajo le permitirá a usted saber en que momento lo han escaneado. Ya no hay nada que hacer, si usted no sabe contrarrestar esta maniobra estará en desventaja contra el vendedor y se verá forzado a exponerle su carencia de conocimientos sobre las leyes de mercado que rigen la tecnología. Pero no se preocupe, aquí le dejo estas instrucciones para que pueda hacer la más efectiva de las “contras” anti-escaneo. Practíquela frente a un espejo hasta dominarla:
- Primero: Estire los labios casi como si fuera a dar un beso a alguien imaginario. Cuidado, no mueva ninguna otra parte del cuerpo excepto los labios. No incline la cabeza, no trate de besar al vendedor, este es un gesto que sirve para reflejar su invulnerabilidad aparente al escaneado
- Segundo: inmediatamente después de estirar los labios enarque las cejas y dirija su mirada hacia abajo y a la derecha. No mire al vendedor, no mire a ninguna parte. Este gesto muestra indiferencia.
Si efectuó bien esta operación su cara deberá tener un gesto parecido a este:
La perfecta ejecución de esta maniobra equivale en el sutil lenguaje de los gestos a transmitirle al vendedor el mensaje de que usted aparentemente sí sabe de lo que le están hablando, que detectó que lo escanearon y que no se va a entregar en la guerra de precios sin antes dar la batalla. Cuidado con una maniobra mal ejecutada que puede generar un gesto como este:
Esta mueca de intriga le está diciendo en realidad al vendedor: “Por favor, cóbreme lo que considere más conveniente porque no tengo ni idea de lo que me está hablando”
- Regla # 6. Hablar inglés chirimoyo es más importante que ser políglota: Por supuesto, casi el 100% de la tecnología que compramos proviene de países que no hablan nuestro mismo idioma. Por eso es importante dominar el lenguaje que se habla en Unilago aparte del español: El inglés chirimoyo. Expresiones como “coredúo”, “jiulet pacar”, “atlón” “jigajers”, “jigabais”, “viusonic”, “blutút” “olingüónder”, “creativ” o “lojité” no deben sonar huecas en nuestros oídos. Por eso, no se debe tirárselas de anglosajón para tratar de “descrestar” a los comerciantes y a sus amigos; lo único que logrará con eso será crear barreras de comunicación y hacer su proceso de compra más complicado
- Regla # 7. Si cree que pagó más de lo que debía, relájese y disfrútelo: De todas maneras la tecnología se renueva en ciclos cada vez más rápidos y lo más probable es que lo que compró hace 6 meses sea ya obsoleto. Si por ejemplo todos sus compañeros de trabajo o de universidad tienen i-pod, hay miles de sitios en Internet que le permitirán adquirir argumentos para demostrarles que su MP3 “Ping-chung-ling” hecho en China es tecnológicamente mucho más avanzado y de mejor calidad.
Espero que estas reglas les ayuden a invertir exitosamente su dinero, y ya nos veremos “vitrineando” en Unilago, el mejor centro comercial de Bogotá.